Hablando de nutrición, parece que estamos en la era de las alergias e intolerancias. Un alto porcentaje de la población ha sido diagnosticado de alguna. La celiaquía o la intolerancia a la lactosa es una de las más frecuentes y, tanto es así, que podemos encontrar con bastante facilidad alimentos con una clara etiqueta que pone “sin gluten” o “sin lactosa” (el tema precio de los alimentos es otra historia).

Pero, ¿qué ocurre cuando tu diagnóstico no es tan común? Hoy le hacemos un hueco especial a la intolerancia a la fructosa.

QUÉ ES LA FRUCTOSA

Antes de nada, es importante saber que la fructosa es un monosacárido que se encuentra principalmente en la fruta y en algunos cereales y que confiere sabor dulce a estos alimentos. Se comercializa para endulzar ya que tiene menos calorías que el azúcar, pero su uso reiterado ha mostrado algunos problemas asociados con su absorción, ya que se metaboliza a través del hígado.

CUÁNDO DEBEMOS ESTAR ALERTAS

Todo comienza con algunos síntomas estomacales, como hinchazón abdominal, mal tránsito intestinal, flatulencias… vamos, como casi todas, ya que la fructosa mal absorbida fermenta en el colon y de ahí los síntomas. Desde que ingerimos algún alimento con alta concentración de fructosa hasta que se manifiestan los síntomas pueden pasar desde 30 hasta 120 minutos, encontrando bastantes diferencias individuales derivadas del ritmo intestinal tan variable entre las personas. En muchas ocasiones se manifiesta con diarrea por esta fermentación. Así que, si has manifestado alguno de estos síntomas con alta frecuencia, es importante que estés atento a lo que ingieres.

Debes tener en cuenta que no todas las personas reaccionan de la misma manera, ya que el grado de mala absorción como el grado de intolerancia es diferente de unas personas a otras.

QUÉ HACER SI DETECTO SÍNTOMAS

La recomendación inicial es que acudas a un especialista, pero algo que te puede dar buenas pistas de qué tipo de alimentos son los que no te están haciendo padecer esos síntomas es anotar durante un par de semanas todo lo que comemos y bebemos y cómo nos sentimos después.

Tras dos o tres semanas de este trabajo minucioso, podremos hacer un breve análisis del registro, viendo si hay alimentos que se repiten y cómo nos hemos sentido después.

Para facilitar este registro, puedes descargarte este imprimible que te facilitará la tarea de apuntar y analizar.

Registro_Intolerancia_Fructosa

PRUEBAS

Es un especialista digestivo la persona que puede prescribirte estas pruebas, que consisten en ingerir una cantidad determinada de fructosa y sorbitol y después analizar cómo reaccionas durante las horas posteriores.

La prueba que más se suele utilizar dado que es muy poco invasiva es el Test de Hidrógeno expirado que mide el hidrógeno en el aire expirado en varios momentos. Este test consiste en:

  • Realización de una preparación previa el día anterior bastante sencilla, donde solo se puede realizar un consumo de pescados, huevos, carnes y caldos.
  • Ayunas desde la noche anterior de al menos 12 horas, pero si se puede beber agua antes de realizar la prueba.
  • Consiste en soplar en un tubo con sensor de hidrógeno en varios momentos, siendo la primera medición en basal (es decir, antes de ingerir la fructosa) y después cada 20 minutos durante las siguientes 3 horas.
  • Un resultado positivo se identificará con valores de hidrógeno espirado mayores a 20ppm. Cuanto mayor sea este valor, más severa será la intolerancia.

POR QUÉ OCURRE ESTA INTOLERANCIA

Estamos hablando en todo momento de intolerancia no genética, es decir, que el motivo suele ser una Malabsorción de Fructosa (MF). Lo que encontramos es un defecto en el sistema de transporte GLUT 5 de la fructosa a nivel intestinal.

Existe una intolerancia a la fructosa primaria, que suele ser irreversible pero todavía no se tienen claras las causas, pero la más común es la intolerancia a la fructosa secundaria, que es debido a que las células intestinales están dañadas. Estos daños se suelen ser debidos a celiaquía no tratada, uso de medicamentos durante un alto periodo de tiempo, infecciones intestinales severas… Parece que la intolerancia a la fructosa secundaria puede ser reversible en la medida en que consigamos regenerar por completo la mucosa intestinal.

SOY INTOLERANTE, ¿QUÉ HAGO?

Aquí llega la gran pregunta, me han diagnosticado intolerancia a la fructosa, ¿Qué hago? Por favor! Ponte en manos de un especialista ya!! No lo dudes, no crees tu propia dieta, no mires por internet, ya que tras un duro trabajo de investigación puedes tener mucha información contradictoria y no todos los casos son iguales, por tanto, las dietas serán diferentes y ajustadas de manera individual.

DIETA

A pesar de una buena contradicción diciendo que no busques por internet, parece que inicialmente una dieta FODMAP puede ayudar a regenerar tu intestino si tu intolerancia es secundaria o si estás sufriendo síntomas gastrointestinales. Pero recuerda, siempre es necesario acudir a un especialista.

Si quieres un asesoramiento online, no dudes en contactar con nosotros a través de este correo electrónico terapiaenred.lgc@gmail.com y te responderemos a todas tus dudas.

Feliz día!

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