Cómo educar en independencia

Continuando con el post de hace unos días, me han llegado preguntas por privado sobre qué actividades podemos hacer para fomentar la independencia desde que somos pequeños.

Es cierto que cada niño lleva su evolución, pero como no podemos analizar diferencias individuales, tomamos como marco general el desarrollo cognitivo del niño de Piaget, que separa las edades por fases:

Fase Sensoriomotora (0-2 años): Su característica más relevante es el aprendizaje por imitación.

Fase Preoperacional (2-7 años): Comienza el uso del lenguaje y la capacidad para pensar de forma simbólica y se inicia la capacidad de pensar de manera lógica en operaciones unidireccionales.

Fase Operaciones concretas (7-11 años): Es el inicio de la resolución de problemas más complejos de manera activa. La lectoescritura está en pleno desarrollo.

Fase Operaciones formales (11 años- adultos): Comienza el pensamiento adulto, más abstracto, lógico y científico.

Os dejo este link para que, si estáis interesados, podáis profundizar un poco más en las características de estas cuatro etapas.

Hoy quería partir de un marco muy teórico para que podáis dar rienda suelta a vuestra imaginación en actividades para pequeños, pero con cierta base razonable. Es cierto que con los niños todo es bastante intuitivo, pero en ese proceso de intuición, también el ensayo y error nos hace ser conscientes de que un niño no estaba preparado para, por ejemplo, disfrutar de un juego.

Si más, aquí van mis recomendaciones:

0-2 años:

Desde recién nacidos, es importante que ya permitamos a los niños realizar ciertas “actividades” por si solos y animarlos a hacerlas, como colocar a los bebés un poquito boca abajo para que comiencen a levantar la cabeza, les apoyemos en la realización de giros sobre sí mismos, dejemos objetos a una distancia razonable para que muestren interés en cogerlos… Parece muy evidente, y eso es genial, ya que si no lo realizamos, limitamos uno de los inicios de la independencia: el movimiento.

A partir del año aproximadamente, el mundo a su alrededor cambia, comienzan a moverse y a poder pedir cosas. Es un gran momento para permitirles realizar actuaciones que tengan que ver con la imitación, como coger la cuchara solos, apilar objetos, usar lápices de colores, etc…

Juegos que acerquen a la independencia en rutinas, como poner botones, velcros, abrir y cerrar son geniales. Mi juego favorito son los libros o mantas de actividades, donde comienzan a realizar actividades relacionadas con la psicomotricidad fina y cada día se acerca más a la consecución de la meta. Esto supone comenzar a gestionar el refuerzo interno y gestionar su independencia emocional, es decir, no tener que estar pendiente del refuerzo externo, porque, a veces, este no existe.

2-7 años:

Esta es una de las etapas más importantes para trabajar la independencia, más importante porque el descubrimiento del entorno es diario y la predisposición y motivación por hacer cosas nuevas es constante.

Es un momento ideal para permitir:

–          Realizar actividades de la vida cotidiana ellos solos: vestirse, asearse, comer…

–          Permitirles, según su destreza, subir a columpios, toboganes… y todo lo relacionado con parques infantiles

–          Entregarles un lápiz y una hoja de papel sin instrucciones

–          Iniciarles en las tareas diarias: llevar la ropa sucia al cesto, colocar cubiertos en la mesa…

–          Colaborar en la cocina: Desde los dos años pueden amasar y mezclar, después batir… y así progresivamente

–          Comenzar a decidir su ropa… al menos en alguna ocasión

 Por supuesto, todo con supervisión y acorde con el desarrollo madurativo, ya que debemos ser conscientes de que “no todo vale”

 7-11 años:

Dado que comienza la resolución de problemas complejos y el desarrollo de la lectoescritura, es momento de:

–          Colaborar en decoración, por ejemplo, redistribuir el espacio de su habitación.

–          Responsabilizarse de algún ser vivo (os dejo el link de huerto de aromáticas)

–          Comenzar a gestionar su tiempo diario: estudio, juego, descanso… en un tiempo concreto donde puedan comprobar el resultado

–          Seleccionar alguna lectura, suscripción a algún tipo de publicación para seguir con el desarrollo de la lectura desde un plano “no guiado por la escuela”

Y todas aquellas actividades que comiencen a permitir que se vayan sintiendo seguros de sí mismos, comenzando por permitir que bajen la basura, ir a comprar pan, etc…

+ de 11 años:

Aquí comenzamos a dar rienda suelta a nuestra imaginación y dejamos que ellos den rienda suelta a la suya. La independencia se ha ido forjando con las actividades de las etapas anteriores, por lo que entendemos que la autoestima y la responsabilidad se han ido desarrollando en paralelo.

Es momento:

–          De tomar decisiones un poco más complejas

–          De generar relaciones sociales sin que sean nuestros padres los que las gestionen

–          Ejecutar sin ser limitados por nuestros temores o por nuestras creencias limitadoras

–          Evaluar los resultados de nuestras acciones

 Y los adultos que están alrededor, deben estar muy atentos a esas decisiones, a esas ejecuciones y a ese entorno social con el objetivo fundamental de prevenir riesgos, pero no de ser alarmistas y generar un entorno totalmente controlado donde no haya opción a ensayo-error previo a la edad adulta.

 La independencia en adultos se merece un post nuevo por sus características.

¿Comenzamos a gestionar personas independientes?

 Feliz día!

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