Educando en la independencia: Por qué y Cómo

En la crianza y desarrollo del ser humano, una competencia que ayuda en un crecimiento adecuado del ser humano es la independencia.

Educar en la independencia desde que somos pequeños es una ardua tarea. Muchas veces la información que nos llega es contradictoria, y no sabemos qué hacer. Este post no pretende ser un manual de Crianza en la independencia, pero si me gustaría dar algunas claves de por qué es importante y qué podemos hacer, no solo como padres, sino también como educadores en cualquier ámbito.

POR QUÉ:

Desarrolla la autoestima:

Educando en la independencia: Por qué y Cómo

En la crianza y desarrollo del ser humano, una competencia que ayuda en un crecimiento adecuado es la independencia.

Educar en la independencia desde que somos pequeños es una ardua tarea. Muchas veces la información que nos llega es contradictoria, y no sabemos qué hacer. Este post no pretende ser un manual de Crianza en la independencia, pero si me gustaría dar algunas claves de por qué es importante y qué podemos hacer, no solo como padres, sino también como educadores en cualquier ámbito.

POR QUÉ:

Desarrolla la autoestima: Educar en independencia nos muestra que somos capaces y que tenemos recursos para enfrentarnos a lo que pueda surgir a lo largo del día.

Fomenta la autonomía: Autonomía e independencia son dos conceptos que van de la mano, están tan interrelacionados que el desarrollo de uno implica el desarrollo del otro.

Activa la creatividad: El pensamiento creativo es clave para generar soluciones ante problema concretos e incluso promueve procesos de mejora y eficacia en nuestro desempeño diario.

Trabaja la Inteligencia Emocional: Resistencia al cambio, tolerancia a la frustración, necesidad vs deseo… Trabaja la independencia y estarás desarrollando la Inteligencia Emocional.

Y la gran pregunta se basa en saber cómo vamos a hacerlo, cómo podemos educar en independencia desde pequeños y desarrollarla a lo largo de nuestro crecimiento y madurez.

CÓMO:

Permitiendo actuar: Es fácil decirlo, pero a veces no es fácil hacerlo. Permitir a los niños hacer cosas solos, como vestirse, coger un vaso de agua, ducharse… fomenta su autonomía y, a pesar de que condiciones externas, como las prisas, en ocasiones no nos permitan esta libertad, es fundamentan invertir un tiempo en que puedan ponerse a prueba. Lo mismo nos ocurre como adultos, debemos permitirnos HACER tareas nuevas, y así vencer nuestras CREENCIAS LIMITADORAS.

Adjudicando responsabilidades: Darnos cuenta de que podemos, sabemos y queremos, y que al final lo conseguimos, es un paso más hacia sentirnos capaces. Por tanto, asumir responsabilidades adecuadas a la edad y capacidad de cada persona, nos hace sentirnos útiles en un entorno, formar parte de, sentirnos capaces…

Tomando decisiones: O participando de ellas. En el camino hacia una independencia saludable, la toma de decisiones es una competencia clave. Desde decidir qué comer, hasta el lugar donde nos iremos de viaje, pasando por qué me voy a poner, son pequeñas tareas que si los demás siempre las hacen por nosotros, cuando tengamos que tomar una decisión, se dispararán miedos irracionales que pueden llegar a bloquear nuestras acciones.

Haciendo: ¿Haciendo qué?, pues haciendo casi todo, según la etapa evolutiva y las capacidades individuales, NO LIMITAR es fundamental, y si lo introducimos en nuestro día a día nos iremos dando cuenta cómo nuestras capacidades se ven aumentadas, la percepción de nosotros mismos crece y la proactividad y la motivación va en aumento.

No son muchas cosas a implementar en nuestra rutina para los grandes beneficios que podemos obtener nosotros y las personas de nuestro alrededor.

Antes hablaba de independencia saludable, porque a veces la independencia se relaciona con falta de empatía, egoísmo… y para nada debería ser así, ya que eso NO ES INDEPENDECIA, es otra cosa. La educación y el trabajo en pro de una independencia saludable genera todo lo contrario:

– Personas seguras de sí mismas, que no tienen por qué compararse con los demás

– Relaciones interpersonales adaptativas, no basadas en la dependencia ni en la necesidad

– Personalidades resolutivas y proactivas, preparadas para la acción.

– Desarrollo de su inteligencia emocional y social.

– Personas felices, sociables, adaptativas al entorno y con relaciones satisfactorias en todos los entornos.

En consulta vemos pacientes con grandes sufrimientos basados en una gestión insuficiente de su independencia, así que creo que de verdad vale la pena trabajar en ello.

Feliz día!

 

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