Cuando estudias psicología, hay muchas cosas que descubres, algunas te llaman la atención, otras las compartes y otras las interiorizas tanto que llegan a formar parte de tu vida

Algo que yo he interiorizado y que ahora considero interesante compartir es el concepto y uso de las autoinstrucciones. Si nos centramos en el significado más visual de la palabra, parece que se queda en algo muy básico, “las instrucciones que nos damos a nosotros mismos”. Efectivamente es así, pero si le prestamos un poco de atención, es posible que reconozcamos el poder que tiene esta palabra.

En general, nos movemos por esas instrucciones que nos damos a nosotros mismos, desde que nos levantamos hasta que nos quedamos dormidos. En muchas ocasiones, son instrucciones de las que no somos conscientes porque de tanto repetirlas las hemos automatizado. Es un sistema maravilloso de nuestro cerebro que hace que no consumamos recursos innecesarios y que liberemos espacio de nuestro consciente para atender a las sorpresas de cada momento vital.

Pero, ¿alguna vez nos hemos parado a analizar esas autoinstrucciones? Si realmente tomamos conciencia de lo potente que es esta palabra, hay muchas emociones y muchas conductas que podríamos modificar y orientar hacia la consecución de resultados concretos. Vamos a ver cómo podemos hacerlo.

El entrenamiento en autoinstrucciones es una parte de la psicología cognitivo-conductual porque está basada en la modificación de nuestro pensamiento para mejorar nuestra actuación. El desarrollo de esta técnica se debe a Donald Meichenbaum, que descubrió que muchas veces la ejecución de una conducta se apoya en la auto-verbalización que nos hacemos de manera interna.

La utilidad de trabajar la técnica de autoinstrucciones, está bien comprobada si seguimos unos pasos para su entrenamiento y reforzamos la diada “decir-hacer”. Estos pasos son los siguientes:

ANALIZAR EL PROBLEMA: En primer lugar es importante ser conscientes de qué es lo que no está funcionando

QUÉ QUIERO HACER: Identificar hacia donde queremos dirigirnos, cual es nuestra meta.

IDENTIFICAR LOS ERRORES: reconocer las autoverbalizaciones que bloquean llegar a conseguir nuestro objetivo

CÓMO HACERLO: Redactar algunas instrucciones que estén encaminadas a conseguir nuestra meta.

PRESTAR ATENCIÓN: Estar atento a los momentos en los que podemos utilizar las autoinstrucciones que hemos redactado en el paso anterior y

REFORZAR: los acercamientos a la meta (ser conscientes de cómo cambia nuestra conducta según lo que nos decimos)

EVALUAR: Someter a análisis el poder de nuestras autoinstrucciones y si nos hemos acercado a la meta. Aquí pueden ocurrir dos cosas:

  1. Nos hemos acercado a la meta: Genial, repitamos las autoinstrucciones y mantengamos el uso de la técnica.
  2. No nos hemos acercado a la meta: Es momento de redefinir el problema y las autoinstrucciones para continuar con el proceso.

Os pongo un ejemplo que encuentro con frecuencia en Psiconutrición:

ANALIZAR EL PROBLEMA: Quiero bajar peso para estar más sano

QUÉ QUIERO HACER: Adelgazar 10 kilos

IDENTIFICAR LOS ERRORES: “Otra vez a comer lechuga todo el día”, “A ver cuánto duro”, “Pescado hervido, que disgusto”, “¿Esforzarme para nada?”, “Renunciar a los pasteles, vaya desgracia”

CÓMO HACERLO: “Voy a buscar un profesional”, “Comer sano hará que me encuentre mejor”, “Desarrollar la creatividad en la cocina”, “Hacer ejercicio ayudará a conseguir mis objetivos”, “Estaré más ágil”, “voy a comprar sano”

PRESTAR ATENCIÓN: Cada vez que se pase por mi cabeza no seguir el tratamiento (por ejemplo, no hacer ejercicio, comerme un pastel), repetir las frases del paso anterior y comprometerme a hacer lo que digo.

REFORZAR: Premiar aquello que he conseguido (cada uno tiene su propio sistema de refuerzos)

EVALUAR: Si he conseguido perder algún kilo, las autoinstrucciones habrán funcionado. Si no lo he conseguido, debo modificar las autoinstrucciones y llevarlas más al extremo “Voy a comprar solo comida saludable”, “Después de desayunar voy a salir a caminar 1 hora 3 veces a la semana”, “El pastel destruye mi salud”

Con quien más dialogamos es con nosotros mismos, a quien más instrucciones damos es a nosotros mismos, y con quien más confianza tenemos es con nosotros mismos, por tanto, si quieres cambiar tu vida, empieza por cambiar tus autoinstrucciones, y si necesitas un plan personalizado, contacta conmigo a través del formulario CONTACTA o escríbeme un mail a terapiaenred.lgc@gmail.com

Espero que incorpores esta técnica en tu día a día, puedes usarla para “casi todo”; las mejoras se notan a corto plazo!

Feliz día!

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