El cole está a punto de comenzar y con él la rutina y la época de aprendizaje y de estudio.

Los colegios, academias, gimnasios… comienzan a publicar las actividades para este nuevo año escolar, y ahí estamos, sacando agenda, horarios y cuadrando el tiempo libre de los niños con nuestro tiempo ocupado, los intereses junto con los nuestros y por fin! Hemos conseguido encajar todo!

Tenemos las semanas cuadradas, encajadas, hemos conseguido plaza donde queríamos, en el mejor horario… y ahora?? A correr!

Llega el viernes y la frase que repetimos es “estoy agotad@”, “ya pesa la semana”, ¿por qué?

Queremos que nuestros hijos practiquen un deporte, aprendan idiomas, toquen un instrumento, sepan manejar un ordenador, … Todo esto es maravilloso, pero ¿nos hemos parado a pensar como aprenden realmente los niños?, y más importante todavía, ¿qué queremos que aprendan?

No puedo dejar de mencionar la importancia en el desarrollo del ser humano del concepto de inteligencia emocional, donde nos deja claro que no va a llegar más lejos quien más sabe, sino quien mejor haya desarrollado su inteligencia emocional.

La relación entre extraescolares, tiempo libre e inteligencia emocional, se basa en la búsqueda del equilibrio perfecto, es decir, si llegamos a mediados o finales de semana totalmente agotados, si vamos a extraescolares sin ganas y por obligación y si encontramos a niños que cambian su comportamiento demandando atención o juego, igual es que algo no está encajando psicosocialmente tan bien como creíamos.

Los niños aprenden en cada minuto, en cada momento, abandonar una parte de su evolución natural generará niños poco adaptativos, poco felices o con dificultades en algún campo de su inteligencia emocional.

CONCLUSIÓN:

En esta época crucial en la que decidimos cómo organizar nuestro tiempo, utilicemos el equilibrio para planificar, no la exigencia.

Si bien no existen fórmulas ideales, si hay algunas claves que debemos tener en cuenta:

  • Las prisas y las urgencias no deberían formar parte de nuestro día a día.
  • La creatividad se desarrolla en momentos de juego no guiado.
  • Desarrollamos la inteligencia social jugando con iguales.
  • La sobre exigencia genera desbordamiento emocional.
  • El aburrimiento nos enseña a tolerar la frustración.
  • La felicidad en las actividades que realizamos es clave del éxito.

Si tenemos en cuenta estas recomendaciones estoy segura que tendremos más éxito a la hora de planificar nuestras agendas y las de nuestros hijos.

Es curioso, la Asociación Española de Pediatría en su espacio “en familia”, entre todos los consejos orientados a la salud biológica, ha dedicado un espacio a este tema. Podéis leer más en este enlace:

http://enfamilia.aeped.es/vida-sana/tiempo-ocio-actividades-extraescolares

Feliz día!

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