La verdad es que no tengo muy claro en qué momento se me ocurrió escribir sobre juego y descanso, lo que sí tengo claro es la importancia de saber “dónde juego y dónde descanso”.

Es un post un poco ambicioso, porque por norma general los niños suelen jugar y dormir en la misma habitación. Es curioso porque cuando trabajamos con higiene de sueño en adultos, la primera norma es “a la cama solo a dormir”.

¿Qué quiere decir esto? Que siendo adultos, cuando no descansamos bien y acudimos a una terapia de higiene de sueño, el primer objetivo que intentamos conseguir es que se condicione la cama con el sueño y el descanso, es decir, romper las asociaciones que se hayan generado con la cama (pensar, leer, ver la tele…)

¿Qué ocurre cuando somos niños? Generalmente tenemos una habitación llena de juguetes y en una esquina una cuna o una cama para descansar, justo! Descansar donde hemos pasado los mejores momentos del día, los más divertidos, los más activos, ¿y ahora a dormir?

Hay niños que cambian de actividad sin problema, asocian pequeños espacios sin dificultad, pero otros niños a los que les cuesta un poquito más.

Si estás en un momento en el que tu peque no consigue dormir bien, no concilia el sueño o se revela en el momento de ir a descansar te propongo que cambies en lugar de juego y de descanso. No pretendo que tengamos espacio para una habitación de juegos y una habitación para dormir, simplemente que modifiques durante una temporada una de ellas (por ejemplo, llevar la zona de juegos al salón o la cocina) y dejar un espacio exclusivamente para dormir.

Así comenzaremos a asociar un espacio reservado para el descanso, donde no está cerca de mi todo aquello que me hace estar activado.

Como decía al principio del post, es un cambio ambicioso, pero que puede implementar una higiene de sueño muy adecuada para los pequeños.

¿Vas a probarlo? Me encantaría escuchar tu experiencia.

Feliz día!

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